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No ama quien es más fiel

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“No ama quien es más fiel, sino quien siendo infiel se da cuenta que ama a una sola mujer”

Artículo I Infidelidad

Si están pensando en pasar por una situación de infidelidad les recomiendo hacer y responder las siguientes preguntas:

  • Qué sentido tiene para usted la infidelidad?
  • Si pudieras ser infiel sin ser descubierto qué harías?
  • El ser infiel es el problema de su relación de pareja?

Todos en algún momento hemos de enfrentar a la infidelidad y no siempre sabremos de qué se trata hasta el momento de tener enfrente una situación que rompe con un compromiso interior, un compromiso contraído con el alma y que por lo general es causante de muchas rupturas y complican a más de una persona. 

En los momentos en que nos enfrentamos a la infidelidad tomamos conciencia de manera exacta de una situación doliente y que nos remite al significado opuesto: FIDELIDAD. La palabra fidelidad significa tambien honradez y lealtad. Ser consecuentes con nuestros principios y valores conjugados a través de los años de vida en los que aprendimos a sumar nuestros propios valores con aquellos universales que alguna vez nos transmitieron los mayores en su momento. 

Ser fiel es ser honesto consigo mismo y ver la dimensión de la trama real en el devenir de nuestros días, saber, a partir de nuestros propios valores qué consecuencias se desatarán si dejamos de ser leales a nosotros mismos. Cuando se forma una pareja y se prometen fidelidad y ayuda mutua no sólo están enlazando brillantes cintas de amor y responsabilidad social y legal, también se están sentando las bases de una situación interior que debe prevalecer ante cualquier circunstancia futura para fortalecerse ante los problemas que la vida cotidiana nos presenta.

A muchos de nosotros nos puede suceder que dejemos de amar a nuestra pareja, muchos motivos pueden llevar a que se dé una situación en que se deja de amar y desear a la otra persona, pero esto no significa que se deba tirar todo por la borda simplemente por el hecho de no ver en el otro un objeto de deseo y complacencia en la intimidad personal. Si la vida de pareja tan solo basó su fidelidad y felicidad en la comunión carnal y satisfacción de sus propios deseos; y no alimentó los otros valores que sostienen toda construcción humana, entonces podemos decir que lo vivido fue endeble, cualquier viento soplado desde cualquier esquina puede tirar abajo esa casita de naipes hechas con la ilusión sin responsabilidad que debiera estar presente, cuando además de uno, también se piensa en la armonía de los demás.

En los casos en que no hay hijos en una pareja, la sociedad acepta y previene una situación de divorcio, que aún con algún trauma por parte de los dos o de un solo integrante, puede resolverse en términos favorables para ambos, las cosas se complican cuando hay pequeños, frutos de la relación que en otros tiempos navegó sobre las tranquilas aguas de la ilusión. No se pueden divorciar y por ese simple hecho jurídico también divorciarse de los hijos, que aún cuando sean ya grandes para comprender y aceptar, tendrán en sus mentes siempre una situación de ruptura que sólo su propia voluntad podrá superar. Menos aun cuando existen hijos pequeños que no tienen noción de lo que es “amor de pareja.”

En esos momentos no se debería pensar en que no se quiere más a una persona, que ya ha dejado de ser su centro de atención y satisfacción física y por ello debe abandonar toda relación existente, dejando una casa atrás, hijos sin su imagen paterna o materna, responsabilidades contraídas con anterioridad y que apuntaban a un destino más extenso, más seguro, más feliz. No se debería obrar pensando tan solo en su propia satisfacción personal obviando a otros seres que no tienen culpa de una exagerada atención a su propio yo y confunde amor con deseo, matrimonio con amante, amante con placer, placer con eternidad. No se es feliz de una vez y para siempre. La felicidad se construye todos los días, porque todos los días aprendemos a amar, el amor es una lección por la cual la vida, nos tomará examen siempre hasta el instante en que por amor seamos capaces de dejar aquello a lo que tanto nos aferramos y ya no nos necesita más. 

La fidelidad es un bien espiritual, es un don del cielo que limpia y purifica nuestro interior. Se es más feliz cuando somos leales a nuestros principios y tratamos de resolver esas cuestiones desde una perspectiva amplia y conciliatoria, tomando en cuenta las necesidades de los demás, y accediendo a dejar un poco de lado la urgencia de abandonar el sitio ocupado porque no hay satisfacción como antes. Esa lealtad del alma hacia el alma misma da seguridad, fortalece la posición en la vida y nos hace más fácil el camino. Cuando damos una palabra y la cumplimos, eso es fidelidad, hacia uno mismo y para quien se la hayamos dado. La infidelidad rompe ese compromiso y deja una marca en el interior que no beneficia al uno ni al otro, porque tanto uno como otro saben que el deseo pudo más y que son débiles ante las adversidades de la vida, saben que en cualquier momento futuro, pueden volver a repetir la misma historia. Todos los seres humanos son motivados por un deseo. 

Deseo de reconocimiento, de amor, de sexo, de gratitud, de amistad, de trabajo, de valoración, etc., pero el deseo debe someterse a la razón y la razón al espíritu, cuando esto se subvierte, entonces contrariamente a lo que se cree, no se ha ganado libertad y solo habrá una parcial satisfacción del deseo. Se han enredado una vez más en los espejismos somnolientos de inmadurez ante la vida. A partir de allí siempre tendrán que volver a empezar. La infidelidad es una situación que solo se resuelve de una sola manera, aceptándola y no luchando contra ella, pues ya estuvo instalada en el instante mismo de un compromiso anterior. Responderle con otra infidelidad por despecho, es crear lazos y nuevos compromisos con personas a las que se pueden herir sin que tengan nada que ver con la fábula de amor y tortura de cada uno. Atacar con violencia a la persona infiel es tan nefasto para uno tanto como para el otro, por lo tanto tampoco sirve. 

Esas cosas tan solo demostrarían que uno está tan apegado a su propio egocentrismo como el otro. La infidelidad corre por cuenta de quien la cometió y evidentemente es una tarea de su alma, no de quien está enfrente. Ante una situación de infidelidad se rompen las ligas de amor y deseo, la vida cotidiana se vuelve inestable hasta que uno se va, pero jamás deben abandonarse las responsabilidades con los hijos o seres que a cargo de la pareja estuvieron mientras duró su idilio y si uno no tiene presente esas responsabilidades es el otro quien debe recordárselas, pues la vida no ha sido dada para correr detrás del deseo y nada más, tiene un fin más trascendente y solo se descubrirá el día que dejen de tenerla y se enfrenten a quien se las dio. 

La consecución de un deseo es algo lícito y bueno, promueve el despertar de nuevas aptitudes, pero si bien algunos pueden satisfacer su deseo, otros deben prohibírselo, porque no todo es para todos, ni todo es tan bueno, ni todo tan malo. A cada cual su cuestión según su capacidad de respuesta. Si hay algo que deseas fervientemente, trata de conseguirlo, pero solo si no te crea un conflicto interior, pues a la larga terminará complicándote las relaciones con los demás. Cumple con tu deseo solo si tu deseo no se opone a los de los otros, y si aún asi surgiera algún problema en ello, no es porque estés en la senda equivocada, es la senda que los demás deben rectificar.

En caso que un deseo quede sin concretar, con el tiempo se convertirá en algo que deberás erradicar, busca en tu alma la capacidad de reponerte, renunciando al mismo, entonces conseguirás una verdadera libertad. Y no te olvides nunca que el perdón trae paz para quien lo otorga y se endeuda conscientemente quien se arrepintió. El perdón puede y debe estar presente en situaciones de infidelidad, porque perdonando el alma se amplía y brilla con más esplendor. 

Pero si perdonas, hazlo con verdad, no te guardes formularios ocultos que en cualquier momento pasarás, porque de esta manera no solo es vano, sino también ruin. Sé fiel con tu vida y no te comprometas con nadie si no vas a cumplir, deja que el río fluya y en cada gota de agua verás un rostro radiante, el de aquellos a quienes supiste darle un motivo de felicidad, sea por tu sinceridad y veracidad, como por tu bondad y responsabilidad.

La infidelidad es vivida como una de las peores traiciones que enfrenta la pareja y en general se piensa que el infiel es el culpable, sin embargo, la infidelidad es sólo el resultado de una probable crisis de pareja.

La infidelidad se manifiesta cuando uno de los miembros establece con otra persona, sea esta del mismo sexo o del sexo opuesto, una relación amorosa que puede ser sexual o no, ya que también se le puede ser infiel a una pareja afectivamente. 

Hay dos tipos de infidelidad:

La infidelidad puntual: basada solo en el sexo y relativamente fácil de ocultar. 

Infidelidad de compromiso: es duradera y supone la aparición de un amante estable, con quien se da un importante compromiso. Es bastante común que en estas relaciones se prometa romper con la primera pareja, aunque no suele hacerse. 

En todo caso es importante primero antes de tomar una decisión de separación y más porque en algún momento se escogió a su pareja, tratar de superar la infidelidad y recuperar la confianza, agotados todos los recursos puede venir el camino de la separación, estas dos alternativas deben ser asesoradas por un psicólogo clínico con muy buena experiencia en la consulta clínica, será su mejor aliado para afrontar tan importante decisión. 

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