Las instrucciones son simples:
- Encuentra lugar tranquilo y a solas donde puedas evitar las distracciones durante unos minutos. Por ejemplo, enciérrate en tu oficina y silencia el teléfono.
- Siéntate cómodamente, la espalda recta pero relajada.
- Concentra tu conciencia en el acto de respirar, permaneciendo atento a las sensaciones de la inhalación y la exhalación, y empieza de nuevo con cada nueva respiración.
- No juzgues tu respiración ni trates de cambiarla de ninguna manera.
- Considera todo lo que venga a la mente como una distracción (pensamientos, sonidos, cualquier cosa). Deja que se vaya y presta atención nuevamente a tu respiración.
Según Jon Kabat- Zinn el mejor modo de obtener los máximos beneficios del mindfulness es practicarlos entre 20 y 30 minutos diarios. Tómatelo como una rutina de ejercicio mental.